RESPIRAR! Respirar es lo que nos dicen que hagamos para calmarnos, para sentirnos mejor, para controlar el dolor cuando algo nos duele, lo que hacemos todo el tiempo sin pensarlo y lo que nos mantiene vivos. Pero es irónico cuando lo que te mantiene vivo y la cosa que no puedes dejar de hacer duele y duele mucho. Anoche me dolía mucho RESPIRAR. No podía tomar un respiro profundo, subí las escaleras y el dolor que sentía en el pecho era como si alguien me estuviera empujando el pecho desde adentro e intentar inflar los pulmones lo hacia mucho peor.
Era como si inflar los pulmones para tomar aire fuera punzante en el pecho y dolía mas que dejar entrar aire que da vida. Me acosté con una bolsa de agua caliente en el pecho y quería ponerme a llorar del dolor tan feo, pero cuando iba a llorar dije ‘Ouch, eso duele mas y no llore porque me dolería mas’. Me acosté y trataba de respirar muy ligero sin tomar respiraciones profundas aunque esto me hacia obviamente respirar mas rápido para coger aire mas frecuente. Obvio con cada respiración había menos aire, pero era la única manera de evadir respirar ‘normal’ y que no me doliera tanto en cada respiro.
Con esto solo pensé en la ironía de que lo que me estaba doliendo no podía dejarlo de hacer porque es lo que me mantiene viva. Por ejemplo, cuando me duele la rodilla puedo no moverla y así me deja de doler. Pero me dolía respirar y no podía dejar de respirar. Me quede dormida pensando en el Lupus, en lo impredecible que es, en lo impotente que a veces te hace sentir y como es difícil entenderlo. Aun así, sigo aprendiendo, es como esas personas y situaciones que nunca entiendes, que no entiendes por que pasan, el actuar, el pensar, y a veces pasan y otras no, a veces están y a veces se van. Así es el Lupus, impredecible y cambiante. Sin embargo, al cambiar y cambiar y en medio de su impredecibilidad también me enseña y me habla. Siento que igual cuando me pasan estas cosas el cuerpo algo me esta queriendo decir- y aunque he estado un poco desconectada con mi cuerpo los últimos días, creo que de pronto el hecho de no dejarme respirar sin dolor es decirme un poco como ’hey, para y déjame respirar.’ Creo que también es su forma de hablar.
Que ironía la que tiene el cuerpo y que sabiduría que me haga doler al respirar para decirme: oye para un poquito por favor, toma un respiro en la vida porque necesito respirar y así duele hacerlo.

Ouhhh, Juanita, qué verdad! Cuántas enseñanzas! A veces tiramos de la cuerda… y salimos de nosotros mismos, perdemos la llave de casa y algo o alguien nos tiene que decir… eiii!! Cálmate!
Así es! 🙂 Gracias por leer